Le entregó sus libros a la cajera mientras yo esperaba a un lado con Sofía y las bolsas de compras.
—Es que me di cuenta de que desde que conocí a Sofía... nunca le he regalado nada —expliqué con voz suave—. Así que pensé que estos libros podrían ser un buen primer regalo.
Daniel no comentó nada al respecto. Simplemente pagó sus libros, tomó las bolsas de mi mano y nos dirigimos al auto. Aunque Sofía aún no sabía leer, mostraba gran curiosidad por el contenido de los libros. —¡Papá, vamos rápido