—Luciana, creo que la vida está bien así como está —comentó.
*
Por la mañana, volví a despertar a Sofía con diez minutos de anticipación. Era evidente que había dormido bien, su estado de ánimo había mejorado notablemente. Abrió la puerta entusiasmada: —¡He estado esperando este momento por mucho tiempo!
Corrió hacia la puerta de Daniel y golpeó suavemente con sus pequeñas manos: —¡Papá, es hora de levantarse y salir a correr con nosotras!
Daniel abrió la puerta y, conteniendo una sonrisa, levan