Me quedé en silencio.
—Vámonos —dijo Daniel con serenidad.
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Al llegar a la empresa, mi estado de ánimo no era el mejor, así que me dirigí a mi cubículo y me sumergí en dibujar frente a la computadora. Solo después de terminar el último boceto mi humor empezó a mejorar, y continué coloreando los dibujos.
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Daniel, sentado en la sala de conferencias, revisaba las estadísticas de Luciana en diferentes plataformas. Ella dibujaba con dedicación y esfuerzo... Aunque la trama era del género de vid