Capítulo 33 —Tú me estás envenenando de otra manera
Narrador:
Eros la secó con una toalla suave, sin apuro, como si cada caricia fuera parte de un ritual. Le quitó las gotas del cuello, de los hombros, del vientre. Lo hizo en silencio, con devoción. Y luego se ocupó de sí mismo. Tomó otra toalla y la pasó por su torso aún húmedo, por sus brazos marcados, por su cabello revuelto. Se puso un pantalón de algodón, bajo, que quedaba colgado de sus caderas, dejando al descubierto la línea marcada de s