—Mami… Mami, despierta. —Un insistente susurro me despierta de mi turbio y oscuro sueño—. Mami… Hay alguien haciendo ruidos feos en el sofá… ¿Será un monstruo?
Abro los ojos con dificultad y me estiro en la cama para escuchar de nuevo la pequeña voz de mi hija, quien se abrazaba a mí con temor. Estoy por reírme y decirle que no hay nada que temer, pero entonces recuerdo la visita inesperada de anoche.
¡Mierda!
Me siento de golpe y con ese gesto solo logro asustar más a Liv, por lo que entro