Esteban corrió de inmediato hacia Alex, socorriéndolo para examinarle el rostro así como algún otro lugar en el que pudiera tener alguna herida mayor. Pronto noto el labio inferior partido, limpiando la sangre con el dedo pulgar.
–¿Cuánto tiempo lleva mirando? –sacudió la suciedad que poseía en la ropa.
–Todo ¿No puedo creer que se hallan convertido en actores de kun fu?
–El señor Alex empezó.
–Son mis hombres de confianza. Como pueden pelearse así. Frente a su ama. Violan el artículo 5 de nues