Los saludos de respeto y cordialidad, eran entregados por el personal de limpieza y servidumbre en general que reorganizaban y trabajaban con dedicación y esfuerzo.
Lentamente, toda la mansión volvía a su antigua gloria, incluido el salón de baile donde la mayoría de la infraestructura no había sido afectada a causa de la granada lanzada durante la batalla.
La mayoría de los empleados conocía y respetaban al señor Marco Preminger; él único que controlaba y vigilaba de cerca a la joven problem