Bodolf subió hasta la habitación donde se encontraba Selena. Ella permaneció acostada por indicaciones del médico. Escuchó los pasos acercarse; debía ser él, debía ser el hombre que logró lastimarla de aquel modo sin importarle nada.
El pelirrubio entró al dormitorio y se acercó a ella, con una actitud un tanto arisca Selena se volteó de lado para no verlo.
—Sé que estás enojada conmigo. Pero tienes que entender que eres mi mujer y no puedes rechazarme como a cualquier objeto. —dijo posando