Capítulo 8
Después de aquel día, David y Erika nunca regresaron al centro de rehabilitación.

Los días allí pasaban despacio: rehabilitación por la mañana, medicamentos al mediodía y ayudar en el invernadero por la tarde.

Un año después, regresé de viaje a mi país porque quería visitar el orfanato donde crecí. La directora había envejecido bastante.

En cuanto me vio, sus ojos se llenaron de lágrimas.

—Qué bueno volver a verte.

Le dediqué una leve sonrisa.

El orfanato fue renovado. En el salón para niñ
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