David me ayudó a bajar de la montaña, mientras su teléfono no dejaba de vibrar durante el camino.Erika le enviaba mensajes cada pocos minutos."¿Encontraste a Hazel?""¿Está enojada conmigo?""David, no seas brusco con ella."***Después de mirar la pantalla, David me dijo en voz baja:—Recuerda, solo síguele la corriente.Cuando regresamos a la ciudad, fui directamente a la sala de hospitalización.El médico dudó.—La cirugía para donar parte de su hígado está programada para mañana, pero operarla en su estado actual implica un riesgo enorme.Cerré los ojos.—Lo sé, pero, por favor, le ruego que sigamos adelante.Esa noche, David me llamó tres veces, pero no contesté. Cuando me envió mensajes, no me atreví a abrirlos y al final apagué el teléfono.A la mañana siguiente, en la habitación de Erika recibieron la noticia de que encontraron un donante de hígado compatible. David corrió casi de inmediato al consultorio del médico.Desde el otro lado de la puerta, escuché cla
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