El ruido de una puerta abriéndose interrumpió mis sueños. Escuché pasos pasar por la puerta de la habitación.
Era extraño que alguien estuviera despierto a esas horas de la noche.
Abrí la puerta siguiendo el ruido de los pasos, bajé las escaleras hasta llegar al final de éstas.
—¿Mami?— froté mis ojos —¿Que haces despierta?— la observe, vestia una gran capucha negra, llevaba una cesta cubierta con una tela rosa y escribía una nota o carta sobre la mesa.
—¡Caled! ¿Que haces aquí?
—Me des