Eco.
Los hermanos de despereaux abandonaron pronto la ingrata tarea de intentar educarlo para que fuera un ratón. Y de este modo despereaux fue libre.
Pasaba sus días como quería: vagaba por las estancias del castillo; y descubrió finalmente la fuente del sonido que era como miel: ese sonido era música.
El sonido lo hacía el rey Felipe, que todas las noches tocaba su guitarra para la princesa guisante.
Despereaux olvidó todo su miedo, solo quería oír la música.
Se fue arrastrando cada