Un marido para la princesa. Capítulo 26. Había llegado la hora
Christian Goldman
No sé por cuanto tiempo dormí, solo sentí como la habitación oscurecía, me desperté al principio sobresaltado, pensando que solo había sido un sueño, pero al ver a un lado, los vi a los dos durmiendo y mi corazón saltó de alegría en mi pecho, no pude evitar sonreír. Me levanté con cuidado de no despertarlos, me duché y me fui a la cocina a prepararles algo de comer, no sin antes recoger las sábanas y todas las cosas que había lavado.
Mientras lo hacía no pude evitar acercarme