Un marido para la princesa. Capítulo 20. El divorcio está viciado de nulidad
Lynda Skarosky
Ante mi petición, Joseph se quedó viendo, extendió su vista a Leonard y dio un suspiro.
—Pienso que es riesgoso, hoy saldrán a buscarte donde sea, en vez de ir a sitios donde puedan encontrarte, debemos mantenernos en aquellos sitios donde no vayan a ser los primeros en sospechar que has huido.
Ante sus palabras asentí, sabía que tenía razón, aunque quería tanto hablar con Christian, era una necesidad urgente de poder hablarle y decirle que sentía haber sido dura con él.
Joseph e