Capítulo 97. El último pecado de Vincenzo.
El silencio después del disparo fue insoportable.
No fue un silencio tranquilo.
Fue ese tipo de silencio que llega cuando todos los sonidos del mundo parecen desaparecer durante unos segundos porque la mente todavía intenta comprender lo que acaba de ocurrir.
El humo de la pólvora flotaba en el aire helado de la habitación.
El olor metálico de la sangre se mezcló con el de la madera rota y la piedra húmeda.
Arturo permaneció inmóvil.
Con los ojos clavados frente a él.
Durante un segundo que par