CAPÍTULO 133: LO QUE NUNCA DEBIÓ PERDER.
CAPÍTULO 133: LO QUE NUNCA DEBIÓ PERDER.
Lana estaba sentada en el sofá, con Matteo jugando en el suelo frente a ella. La casa estaba en un silencio casi absoluto, salvo por los balbuceos suaves de su hijo y el eco lejano de las olas rompiendo contra la costa. Habían pasado días desde que Enzo se fue, pero para Lana, cada minuto se arrastraba con una lentitud insoportable. Su mirada se posaba una y otra vez en el teléfono sobre la mesa, como si esperara que sonara, aunque en el fondo sabía que