Por la noche y después de dejar a nuestra hija dormida en su camita, entramos mi esposo y yo en nuestro dormitorio, me acerque a la cama donde ya tenía preparado mi camisón, me fui quitando la ropa sabiendo que Mark me está mirando aunque por su mirada no se exactamente en qué está pensando y tras unos minutos observando, Mark se abalanzo sobre mi, poniendome contra la pared, bloqueando mi cuerpo con su cuerpo, arrancando mi camisón, comenzando a besar mi cuello, a tocar mi cuerpo con sus mano