Al día siguiente cuando me desperté, me di cuenta de que mi marido estaba mirandome con su brazo apoyado en el almohadón y con una preciosa sonrisa en sus labios
— Buenos días preciosa, me encanta ver como duermes — me dijo acercando sus labios a mis labios, dándome un suave y delicioso beso
— Buenos días mi amor, ¿la pequeña ya se ha despertado? — pregunte
— Si, está en la cocina con Violeta desayunando —- me dijo
— Pues creo que es hora de levantarme, junior estará a punto de pedir también su