Pocos minutos después, la puerta de la habitación se volvió a abrir, viendo entrar a mis padres, dirigiéndose mi madre enseguida a mi cama donde yo estaba ya sentada, dándonos las dos un fuerte abrazo y dos besos, mirando ella después a la cuna donde estaba mi hijo. Se acercó a la cuna, mientras mi padre también me abrazaba y me daba un beso, viendo a mi madre como cogia con mucho cuidado en sus brazos a mi bebe, mientras las lágrimas le caían por sus mejillas.
— Es precioso hija, tiene algunos