—¿Quieres terminar desmayado en medio de la reunión, Liam? —lo reprendió Isabella con la voz ronca de alguien que acababa de despertarse. Sus ojos se abrieron de par en par al descubrir que el lado de la cama junto a ella ya estaba vacío y frío.
Isabella, que casi no había pegado ojo durante toda la noche debido a que había estado poniéndole compresas a Liam y cuidándolo, recorrió la habitación con la mirada.
En lugar de encontrar a su esposo aún acostado y descansando, vio que el hombre ya est