—Cla-claro... Deseo muchísimo tener una niña como esta —respondió Isabella entrecortadamente.
El calor de sus mejillas se intensificó mientras estrechaba un poco más al bebé que sostenía entre sus brazos, intentando ocultar el repentino nerviosismo que se había apoderado de ella.
Liam soltó una suave risita justo detrás de su hombro, satisfecho al ver la tímida reacción de su esposa.
El viaje de regreso estuvo acompañado por un silencio mucho más tranquilo que el de la ida. El cansancio acumula