Después de que terminara la reunión, Liam regresó a su amplio despacho con pasos largos y firmes, seguido por Juan, quien llevaba un montón de documentos entre las manos.
Liam se quitó el saco negro y dejó que la costosa prenda cayera descuidadamente sobre el respaldo del sofá. Luego aflojó los dos botones superiores de su camisa para aliviar la sensación de opresión que le dificultaba respirar con comodidad.
Liam se dejó caer en el imponente sillón detrás del escritorio de madera pulida y apoy