CAPITULO 54
Con total cinismo como siempre se le ha reconocido, Francisco extiende los brazos para que su hija lo saludé.
La hija que rechazó y a la que no le dió su apoyo cuando Antonio la regreso a casa, la misma que no se canso de humillar, la que nunca busco o quiso saber de ella y su nieto hasta que vio una oportunidad para ser el Alfa.
—¡¿Que estás haciendo aquí Francisco?!— exclama Luciana enojada abriendo sus ojos llenos de furia, no puede creer que use la fallada de abuelo de un nieto