51. A su lado
Es inexplicable lo que ahora siente Scarlett con la revelación. Se aferra a la revelación en sus manos como el pecado que ya es. No tiene escapatoria de esto, y no puede mentirle a la señora Pranvera con las pruebas en manos. Horrorizada, se pone de pie, aguantando la respiración porque no para de llorar. El sobre en su mano lo suelta, y la señora Pranvera se pone de pie.
—No, querida. No llores.
Scarlett se lleva las manos a la cabeza, cediendo al temor que pasa por su mente. ¿Qué hubiese pasa