43. Un mundo pérdido en el caos
No lo puede creer. Simplemente no. No, y no. Un frío terror se aferra a ella desde la coronilla hasta la punta de sus pies. Rígida de su cuerpo, llena de pánico en la mente, todo parece una dolorosa pesadilla de la que no puede despertar.
Recuerda la última vez que vio a Esad empeñado en llevársela, en huir juntos. Precisamente por salvarlo fue que prefirió sacrificarse antes de que le hicieran algo a él. Ahora Esad…ahora Esad está aquí.
Scarlett arruga la boca en horror y también los ojos. Una