28. ¿Ya la hiciste tuya?
La mañana siguiente, Remo fue el primero en despertar. Lo hizo entrada las cincos de la mañana, cuando aún era oscuro en la isla Sicilia.
Marianné seguía completamente dormida, todavía desnuda, todavía recuperándose. Remo sonrió con orgullo y depositó un suave beso en el arco de su espalda antes de salir fuera de la cama.
Se duchó rápido y se cambió sin hacer el mayor ruido, pero, antes de salir de la habitación, Marianné abrió los ojos.
— ¿Te vas? — quiso saber, un tanto inquieta, temiendo q