Júpiter Amato
Nervioso, como un niñato, esperaba que la hora de ir por mi cita, era increíble cómo podía haber hecho tanto en un día ¡ni siquiera trabaje! Me dolía el estómago, había perdido las llaves de mi coche y me paseaba buscándolas de un lado a otro de mi habitación, solo había contestado a Esmeralda hoy mi móvil, pero tenía muchos mensajes, no quería que mi buen ánimo cayera, por lo que no quise saber de nada ni nadie más.
– Dejarás un hoyo en el piso si sigues haciéndote de esa forma