Íker Denaro
Un primer encuentro algo tosco. Sabía que esto no sería fácil; debía hacer un mea culpa, y tampoco podía culparla a ella. Sin embargo, quería hacer una ofrenda de paz, así que decidí tener un detalle con mi esposa. Después de casi volverme loco tratando de comprar un regalo para Esmeralda, decidí llamar a Verona. Ella podría aconsejarme y, luego de confesarle algunas cosas, aceptó salir conmigo para poder comprarle su primer obsequio a mi mujer.
—¿Sabes cuáles son sus gustos? —me pre