Esmeralda
Azoté la puerta y me apresuré al ascensor. Vodka me acompañaba y, antes de salir del edificio, me pasó su chaqueta. Estos climas me hacían muy mal; mi hipertensión arterial me afectaba de sobremanera. Pero, en este punto, no sabía si era por los hechos actuales o por el frío. Solté un suspiro cuando estuve en la camioneta. Allí me derrumbé y analicé todo lo que recién había pasado.
Cerré los ojos y traté de relajarme, de no pensar, solo relajarme. Mi día ya era pesado con el trabajo y