Esmeralda
Desperté, adolorida, con un amargo sabor en la boca y con un ruido en los oídos que cada vez se hacía más fuerte, abrí los ojos y las paredes blancas me abrumaron, trate de sentarme, pero uno de los costados de mi cuerpo dolía y a la vez estaba dormido, me quede recostada por un momento más, tratando de recordar dónde estaba y de repente el sonido de un disparo me sobre salto, lo recuerdo.
Inquirí que estaba en un hospital, busqué el timbre para llamar a la enfermera y no me costó da