Júpiter Amato
Había bebido toda la tarde, estaba en mi oficina y de allí no me quería mover, repasaba en mi cabeza el beso de esta mañana, el rechazo que me había dolido tanto, suelto un suspiro y nuevamente bebo de mí vaso al seco, camino hasta el bar y ya no queda nada para beber, mi móvil no para de sonar, así ha pasado desde temprano, pero no quiero hablar con nadie.
Abro la puerta de mi despacho y no hay nadie, busco en la oficina de insumos y no encuentro más licor, camino de vuelta a mi