Tras una jornada extenuante en el taller Sinar Jaya, sus ojos oscuros denotaban un leve cansancio; sin embargo, en cuanto divisó a Bella sentada en su sofá nuevo, se dibujó de inmediato una sonrisa en sus delgados labios. Se despojó de sus zapatos de vestir negros, un tanto desgastados por el uso constante, los acomodó con pulcritud en el calzador cercano a la entrada dan se adentró en la estancia a paso rápido.
Bella permanecía sentada en aquel sofá marrón claro de terciopelo suave. Su vientr