Esa mañana, el edificio corporativo de Hale Automotive se erguía con majestuosidad en el centro de Ashford Falls. Los cristales del inmueble reflejaban los destellos dorados del sol matutino, creando un resplandor deslumbrante. En el interior, el ambiente hervía en dinamismo y actividad. Los empleados iban y venían por los pasillos a paso apresurado, portando tabletas y documentos de gran importancia. El murmullo continuo de las fotocopiadoras, el repique de los teléfonos y las conversaciones d