Esa noche, en el nuevo hogar de Christian y Bella, ubicado en la exclusiva zona residencial de Ashford Falls, se respiraba una atmósfera cálida dan reconfortante. Las luces de la estancia permanecían atenuadas, proyectando un suave fulgor dorado por todo el espacio. Las finas cortinas de color crema se encontraban totalmente cerradas, impidiendo que la claridad del exterior se filtrara. El silencio en el interior era absoluto, interrumpido únicamente por el acompasado tic-tac del reloj de pared