Mundo de ficçãoIniciar sessãoComienzo a jugar con mis manos cuando Sam me mira con indecisión, hasta podría decir que un poco... ¿Flipado? Su pecho se hincha al tomar aire y el modo en el que aprieta y afloja la fuerza que está haciendo en el puño me advierte que se está cabreando. Aunque, esta vez no tiene ningún derecho para cabrearse.
Aquí la única que tiene derecho a estar enfadada soy yo, nadie más que yo. Y, de hecho, su actitud me cabrea de la hostia. Yo he sido la perjudicada en toda esta historia, as







