Mundo de ficçãoIniciar sessãoNo sé cuánto tiempo ha pasado, pero el cielo ya está oscurecido y el frío me cala hasta los huesos. La hoguera no ha perdido intensidad a pesar de que deben haber pasado horas.
—¡Becca! —exclama la voz de Elizabeth.
Ni siquiera me vuelvo para mirarla. No me muevo cuando la siento sentada a mí lado.
—¿Dónde está tu ropa? —me pregunta con suavidad.
—La he quemado. Lo he quemado todo —respondo, monótona.
Puedo sentir la mirada de mi madre sobre mí. Ladeo la cara en







