Rosie había recorrido cada instalación de la empresa, desde los talleres donde las costureras daban vida a telas brillantes hasta las salas de diseño llenas de bocetos y maniquíes. Cada vez se convencía más de que la moda le agradaba, aunque ella no lo ponía en práctica en su vida diaria. Siempre había optado por ropa cómoda y simple, jeans y camisetas que no llamaban la atención, pero ahora, viendo todo eso, juraba cambiar su estilo. Todo gracias a la señora Livingston, esa mujer fuerte que pa