35. CENA DE CELEBRACIÓN
Capítulo treinta y cinco: Cena de celebración
—Teresa, no me iré hasta que me contestes —manifestó Angelo con impaciencia.
La joven se dijo que no debería tener tanto miedo de encontrarse con él. Además, pensó, la puerta no tenía cerradura; lo único que tenía que hacer Angelo para abrirla era empujarla. Le sorprendió que no lo hubiera hecho ya.
—¡Espera! —pidió Teresa. Se puso una bata de satén y la cerró sobre su cuerpo medio desnudo.
Fue a abrir la puerta y ver a Angelo, cuando comprendió que