33. AMAR
Capítulo treinta y tres: Amar
—¿Te sientes bien, Teresa? —Angelo la observó, mientras ella se apartaba un mechón de cabello de su frente que el viento no dejaba de batir apenas pisaron tierra firme.
—Sí, estoy bien —respondió ella. Se sentía un poco cansada y pensó que se debía a la tensión de estar al lado de Angelo, cuando poco antes había decidido firmemente expulsarlo por completo de su vida. Por supuesto, nunca se le había ocurrido dejar de ver a sus hijos; había contado con preparar las v