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Eduardo.
¿Qué había pasado? La verdad era que no lo sabía, todo había empezado como de costumbre, sería un costón más, una más en mi lista, pero no sé en qué momento todo cambió.
Esa mujer había llegado a mi vida para revolverla, mi mente estaba centrada en ella.
Me moría por besarla, juro que deseaba hacerlo, pero algo me obligó a rechazarla y era el hecho que a mi mente llegó Laura en ese momento.
Estaba mal, todo estaba mal. Laura no merecía nada de lo que le estaba haciendo e Iris menos.