En la mañana siguiente, al despertar, ella encara su realidad con determinación. Tomando un largo baño, viste las mismas ropas de la víspera y se dirige a la mansión decidida a confrontarlo.
– Rebecca, buenos días. – Saluda Ryan al verla entrar en la sala.
– Hola, Ryan. Buenos días.
– Estaba esperándote, para resolverlo todo. ¿Vamos a la oficina?
– Claro. – Responde ella, siguiéndolo en silencio.
– Aquí está el acuerdo de divorcio. – Anuncia, acomodándose frente a la mesa. – Te pido que examine