Alex regresa a casa, cansado y buscando relajarse. Se dirige a la ducha, dejando que el agua caiga sobre él durante un largo período. Al salir, regresa a la habitación y se acuesta en la cama, que parece extrañamente amplia, intensificando la sensación de vacío que lo abruma. Con el celular en la mano, toma la decisión de llamar a Rebecca.
– No puede esperar, ¿verdad? – Dice, riendo al ver la llamada. Ella se levanta y pone música alta. – Hola. – Contesta, casi gritando.
– ¿Dónde estás? – Pregu