Al final de la semana, Alex está completamente exhausto. Su carga de trabajo es tan intensa que apenas puede dormir más de tres horas por noche. Intentar despejar su mente se convierte en una tarea frustrante, ya que Rebecca sigue ocupando sus pensamientos, y el hecho de que lo esté ignorando solo empeora su estado de ánimo. Sale de la oficina y se dirige directamente al aeropuerto con destino a Boston, donde tiene negociaciones con el grupo Murphy. Al llegar, se dirige inmediatamente a la sede