En la mañana siguiente, Rebecca se despierta radiante después de la emoción de, finalmente, escuchar la voz de Alex nuevamente. Se estira en la cama, envuelta por el agradable aroma del café que impregna la habitación, y pronto se levanta para realizar su higiene matinal. Concluido el ritual, se dirige al comedor, donde encuentra a su familia reunida, compartiendo un acogedor desayuno.
– Buenos días, mis amores. – Saluda, depositando cariñosos besos en las mejillas de los hijos y un suave beso