En la mañana siguiente, Alex es despertado por un dolor de cabeza palpitante, un recordatorio implacable de la noche anterior, una noche vacía y dolorosa donde la bebida solo amplificó su soledad. Se levanta del sofá, se sienta y observa una vez más la pequeña caja en la mesa. Sus manos encuentran su rostro y suelta suspiros profundos, enfrentando la dura realidad que lo rodea.
Decidido a no perder más tiempo, Alex reúne sus pertenencias entregados por el abogado y carga su teléfono. Al acercar