Susan y Rebecca pasaron el día inmersas en conversaciones en el apartamento, y la presencia y consejos de Susan gradualmente disiparon la inseguridad y el miedo que Rebecca estaba sintiendo. Por la noche, se unieron a sus amigos en la casa de Camila y Saulo.
– Amiga, ¿cómo estás? – Pregunta Camila, sus ojos llenos de empatía.
– Me siento mejor. Gracias por el apoyo.
– Rebecca, necesitamos tener una conversación seria. – Afirma Ryan, golpeando ligeramente los dedos en la mesa.
– Ryan, por favor,