Grey lleva su mano izquierda a su cabeza y se rasca con algo de desesperación, para luego respirar por un momento y mirar lo mal que está Gina. —te lo buscaste Gina. He sido muy claro contigo y es que yo no puedo amar a nadie, te estimo y la pasamos bien, pero amarte no. Si no me puedo amar a mi mismo, no puedo amar a nadie, por favor vete a tu apartamento, aunque suene cruel, Ada es mi prioridad, sabes que primero está mi trabajo— la mirada de Adams es fría —y no pienso cambiar ni por tí ni po