Ahora Ada y Adams están en la bañera, el agua está tibia, espumosa y tiene pétalos de rosas rojas. —¿Quieres más vino?— definitivamente Grey se está luciendo
—sí por favor— lo observa servir el vino mientras ella sostiene la Copa
—tengo una sorpresa que te va a gustar en cuanto lleguemos a San Francisco
—¿Me dejaras con la intriga?— pregunta haciéndole ojitos
—valdrá la pena te lo aseguró— ahora se sirve vino para él
—ya mañana debemos regresar
—así es, pero lo haremos en la noche así alcanzó a