Ada se esforzó por romper el vidrio, este solo se estillo, más no se destrozó como ella lo esperaba. El humo empieza a hacer estragos dentro del despacho, dificultando un poco la visión, haciéndola sentir más desesperada. Al mirar al cabecilla que está muy mal corre hacia él y lo ayuda a acercarse hacia la ventana, para que esté cerca de ella, pero el pobre abuelo Grey ya no puede casi ni respirar.
—debes ser fuerte por favor— le suplica y vuelve a mirar a su alrededor para ver qué más puede l