Me alejé un par de pasos hacia la penumbra del marco de la puerta, conteniendo el aliento para no romper la fragilidad de su sueño. Guardé un silencio absoluto mientras la contemplaba en la penumbra. No pude evitarlo; el deseo me abrasó la garganta con la fuerza de una llamarada. Quería tocarla, quería acortar la distancia y hacer mía a esa mujer en ese preciso instante, pero la ferocidad de lo que sentía me mantuvo paralizado en el sitio, luchando contra mi propio cuerpo.
Apoyé la espalda cont